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El presidente y sus vaquitas lecheras 

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Catalina

El presidente y sus vaquitas lecheras 

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Catalina

En la contienda electoral que se avecina el 19 de junio está en juego el futuro de Colombia y la posibilidad real de un cambio que se necesita desde hace tiempo para poder vivir en un país justo y equitativo. Los electores no solo mostrarán su postura política ni sus afectos por uno u otro candidato, hay mucho más que eso. Los colombianos dirán con su voto lo que son, lo que llevan dentro y dejarán plasmada la capacidad que tienen para comprender la coyuntura histórica que se les presenta después de dos siglos de sometimiento a gobiernos arbitrarios. Con su elección se revelará también el fondo del alma y la condición moral y mental de los colombianos, así están las cosas. Deben decidir entre Gustavo Petro y Rodolf Hernández, dos candidatos completamente diferentes.

Rodolf  Hernández, admirador de Adolf Hitler es un hombre irracional y violento rodeado por la mayoría de militantes del uribismo. Asombra que algunas figuras respetables se estén jugando su buena reputación como William Ospina el escritor por apoyar al exalcalde de Bucaramanga cuando está totalmente claro que no es un hombre de buena conducta ni mucho menos representa un cambio para el país.  Hay que respirar profundamente antes de entender que después de pasar décadas por gobiernos incapaces, corruptos, genocidas y depredadores como el que termina Duque; llegue a la escena política un troglodita de las características de Rodolf Hernández alias el ingeniero, un machista, mal hablado, grotesco, burdo, misógino y que pone de ejemplo de emprendimiento a Pablo Escobar.

El ingeniero es un hombre violento que siendo apenas candidato presidencial, ya mostró quién es y qué es capaz de hacer. Reacciona salvajemente, sobre todo cuando se le pregunta lo que no quiere escuchar: temas relacionados con la imputación, que ya está en manos de los jueces, por corrupción asegurando que “se limpia el culo con la ley”. Es el mismo que vocifera orgulloso ante medios de comunicación que está dispuesto a recibir en su campaña a “la virgen María y todas las putas que la acompañen”. Llama la atención que nadie de la iglesia católica se haya pronunciado al respecto por su profanación, al menos hasta el momento.

El candidato atarván que no es independiente y que representa el sector más antidemocrático del país, recibió en sus toldas el apoyo de Juan Manuel Galán, algo que dejó a muchos desconcertados, pero para otros no fue sorpresa; más de media Colombia rechaza su mala decisión. Sienten que el hijo de Luis Carlos Galán traicionó la memoria de su padre arrodillándose al ingeniero quien se vio en un vídeo por redes sociales, desacreditando a Juan Manuel después de hacer acuerdos y dejar en firme su alianza.

Parece que para Juan Manuel Galán, la ambición política es más fuerte que la dignidad y el amor al padre que fue ídolo de un pueblo al que todavía le rinden honores. Le quedan algunos días para rectificar, no seria tarde. Sergio Fajardo el excandidato que dice ser de centro se contradice con su conducta pues quiso respaldar también al ingeniero, tuvo acercamientos pero fue rechazado por el déspota Rodolf y terminó sacándolo. Lo poco que le quedaba de buena imagen a Fajardo se desdibujó buscando al agresivo ingeniero y es claro para los colombianos que a Fajardo le puede más su odio ciego hacia Petro, y por eso está en el grupo de “cualquiera menos Petro”. Su falta de coherencia le impide doblegar su orgullo para beneficio de la gente; muchos de los que coinciden en ideas y posturas políticas con Fajardo, ya están con el Pacto Histórico y de manera digna y responsable apuestan por el cambio que propone el Pacto en cabeza de Gustavo Petro. La decisión no está en si se es petrista o no, si es la derecha o la izquierda si ganan los conservadores, liberales o progresistas. Lo que tiene en jaque a los colombianos es que ante el caos y degradación institucional y humana que existe, solo la cordura, la voluntad de reconstruir la vida social y política sin egoísmos ni odios podrá salvar el país. También está en juego la vida de colombianos y del resto del planeta, porque en manos de Colombia está también la posibilidad de conservarlo, cuidando y salvando entre otras la Amazonia.


La historia del ingeniero y la de Colombia se parecen mucho, ambas están metidas entre maleza untada por todos lados de estiércol. Por donde se busca algo turbio y cochino tanto en la vida del ingeniero como en las instituciones y actos de gobierno, siempre se encuentran escándalos que producen asco. Rodolf insulta periodistas y sin ningún respeto les grita que no le hagan preguntas estúpidas. Es un tipo iracundo, sociópata, cobarde porque agrede a mansalva, como lo hizo golpeando al concejal de Bucaramanga cuando le preguntó por los actos de corrupción de su hijo. Además, es mentiroso y con orgullo dice que si se hacen promesas en campaña y se incumplen gobernando es algo normal. Al ingeniero no le importa si se actúa legal o ilegalmente, lo que vale es conseguir lo que se proponga. Así lo hizo como alcalde de Bucaramanga: ofreciendo a la gente de sectores vulnerables viviendas que jamás entregó y cuando le preguntan se ríe y confiesa que efectivamente no cumplió pero que lo que había prometido eran lotes con servicios. Lo que sí ha hecho siempre es atracar, según sus propias palabras, a gente pobre vendiéndoles a cien millones de pesos lotes de 5×8 metros, les financia las viviendas y se ufana de cobrar a un hombrecito intereses durante quince años, “el negocio de la vaca de leche que es una delicia para él ”. Ahora quiere llegar a la presidencia a ordeñar a los colombianos y de lograrlo seguramente se ensañará con los más pobres. Indigna la idea de que un déspota con ínfulas de emperador pretenda llegar al poder con una campaña populista, insultando, amenazando y respaldado por la ultraderecha colombiana a la cabeza de Álvaro Uribe. Rodolf dice ser ejemplo de honestidad en un país de politiqueros, pero quiere llegar a la presidencia a pesar de que ya está imputado y en manos de los jueces de la República, por ser señalado como el determinador indebido en la celebración de contratos.
La inmensa mayoría de colombianos: hombres y mujeres les produce estupor ver a un “hombre tan precario, patriarcal y autoritario” (comentario muy acertado de Florence Thomas), compitiendo por la presidencia. Rodolf Hernández asegura que una vez se posesione de “presidente”, su primer acto de gobierno será aplicar el artículo 213 de la Constitución Política para declarar estado de emergencia o conmoción interior, lo que implicaría que con su firma puede paralizar leyes y tomar decisiones supuestamente hasta que finalice el estado de emergencia o conmoción. Ya la rama judicial: jueces, fiscales, magistrados y su sindicatos mostraron preocupación al respecto y advirtieron que de llegar Rodolf a la presidencia recibirían un ataque frontal a la justicia porque lo que está proponiendo es deslegitimar el poder judicial y promover en la ciudadanía desacato.
De manera que el candidato déspota que quiere ser presidente lo primero que anuncia de frente es que gobernará con mano dura y se proyecta como todo un dictador. Vamos a ver si el pueblo respalda este engendro político y puede más la consigna de odio: «cualquiera menos Petro».


Gustavo Petro es uno de los políticos más queridos y odiados de las últimas tres décadas en el país. En el momento para millones de colombianos hay un parte de tranquilidad porque las encuestas las lidera Gustavo Petro, el candidato que representa a un grandísimo sector de la sociedad: liberales, conservadores, centro derecha, juventudes liberales, campesinos, obreros, madres cabeza de familia, transportadores, jóvenes de clases populares y clase media, intelectuales, científicos, ambientalistas entre otros muchos.


Imaginar en la Casa de Nariño al exalcalde imputado por corrupto acostumbrado a abrirse paso a punta de madrazos y espuelas gigantes, tiene a casi todos espantados. Muchos de los que jamás pensaron en apoyar a Petro lo están haciendo para impedir que Colombia siga consumiéndose en el fango. Si Rodolf siendo aspirante se comporta así, ¿qué se puede esperar si es acomodado en la presidencia? Hay serias dudas de que este personaje en realidad haya alcanzado los 6 millones de votos escrutados por el software de la registraduría sin veeduría internacional. Repito son muchas las dudas de que Rodolf haya sumado tantos votos de manera veloz especialmente porque se está revelando su conducta a lo largo de su paso por la alcaldía de Bucaramanga y no parece coherente que un tipo que infringe la ley, que maltrata e insulta a sus subalternos especialmente mujeres y genera tanto repudio social, sea el mismo que haya logrado la segunda votación más alta, incluso en Vichada, departamento que no conoce ni lo conocen.


Los prestigiosos abogados Juan Carlos Trujillo y Augusto Ocampo, presentaron una Tutela al tribunal respaldada con casi noventa mil firmas de colombianos que exigen su derecho fundamental como electores a que se realice un procedimiento de elección transparente. La tutela será acompañada por el Parlamento Europeo y quizá de esta manera se consiga una elección limpia y esclarecer el misterio que encierra el software de la registraduría. En medio de la desintegración moral y política que vive el país, juristas como Trujillo y Ocampo arriesgan su vida enfrentándose al régimen corrupto y es obvio que por su trabajo se les considere los nuevos héroes de la Patria en quien millones de personas tienen puestas sus esperanzas.
Cómo van las cosas y si el software sigue custodiado por la registraduría, la posibilidad de que llegue a la presidencia un déspota a ordeñar a las vaquitas colombianas es muy grande.


Pero la moneda tiene dos caras y para los que anhelan un cambio y de paso terminar con siglos de sometimiento e injusticia está la candidatura de Gustavo Petro, que representa al Pacto Histórico donde se han unido lideres de diferentes corrientes políticas enfocados en elegirlo presidente porque supone la mejor opción en el momento. 

Gustavo Petro es un hombre racional e inteligente que ha dedicado toda su vida a luchar por la igualdad social. En más de treinta años como senador y servidor público ha demostrado ser un hombre honesto que ha crecido interior e intelectualmente. Su etapa como miembro de un grupo subversivo M -19 en su juventud, fue una dura experiencia que le sirvió para encaminarse como un demócrata y entender que la verdadera lucha por un cambio para la sociedad jamás la alcanzaría desde la clandestinidad. De esta manera, Petro, se convirtió en un líder político de grandes cualidades demostrando ser un hombre firme, perseverante, convincente y con una gran empatía. Algunos lo ven con sesgos de caudillo lo que hace que sientan temor, pero quizá, uno de sus fuertes es la resistencia y capacidad de resiliencia. Petro, ha sido perseguido, acusado, destituido ilegalmente como alcalde, amenazado de muerte, burlado, insultado y en ese entorno se convirtió en el protector de los más desfavorecidos. Fue restituido a su cargo de alcalde de Bogotá, pero a pesar de ser un político influyente con millones de seguidores hay sectores que jamás le darán su respaldo como Fajardo y Juan Manuel Galán que para la segunda vuelta electoral prefieren apostarle al déspota Rodolf.


El panorama a unos días de elecciones presidenciales en segunda vuelta en Colombia, es claro. Hay dos candidatos: uno elegido por el pueblo Gustavo Petro y el otro no se sabe a ciencia cierta, parece colocado «estratégicamente» por un escrutinio reservado posiblemente amañado. Se sabe que no hay pruebas de que Rodolf Hernández en menos de tres semanas haya trabajado de tal manera para alcanzar honestamente dichos votos, pero el enredo sobre el escrutinio se conocerá cuando permitan la revisión de software de la registraduría convertido en una cajita de sorpresas y debería ser revisado por el FBI con veedores internacionales al mejor estilo de una caja negra después de un accidente de avión.

Hay una alta probabilidad de que si se accede a él quizá, no habría necesidad de una segunda contienda electoral presidencial. Hay indicios sin comprobar de que Petro no solo fue elegido como presidente en 2018 sino que en 2022 en primera vuelta obtuvo la votación que necesitaba para llegar a la Casa de Nariño. Pero… comprobarlo es complicado por la imposibilidad de revisar al software. Por ahora, queda la expectativa de los comicios para confirmar si en realidad son los colombianos quienes deciden y escogen presidente o por el contrario, lo hacen los que tienen la sartén por el mango: presidente, registrador, procuradora, contraloría, militares que custodian a los capos de la política. El 19 de junioconfirmaremos si Colombia sigue secuestrada por las mafias o pudo comenzar a liberarse.

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