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Se viene una recesión externa severa

Se viene una recesión externa severa

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Por Bernabé Andrade Rodríguez*

Diversos pensadores globales coinciden en que cabalgamos a marchas forzadas hacia una profunda recesión mundial impulsada por el conflicto armado Estados Unidos – Rusia que se desarrolla en Ucrania. Un conflicto promovido por Estados Unidos y sus satélites europeos, el cual se venía siendo preparado desde hace varios años y que tiene como motivación centra la carencia de recursos naturales de ese bloque y la abundancia que tiene la Federación Rusa.

En ese conflicto, Estados Unidos utiliza los países europeos como peones de brega, para que sean ellos los que desarrollen la confrontación armada, de manera que, si ganan o pierdan, tener la posibilidad de financiarles la reconstrucción como en 1945 y obtener a través de ella unas voluminosas ganancias. Es evidente el daño que ya se está causando Europa con la ola de desplazados y Estados Unidos: sano – sano.

Para apoderase de los recursos naturales de Rusia y seguirlos disfrutando sin ningún costo en el largo plazo, es necesario destruir la unidad nacional rusa, lo cual es posible de lograr a partir de generar caos económico interno e impulsar una revuelta social: argumentos suficientes para justificar una intervención militar (OTAN) en nombre de la democracia y la civilización occidente. La cual procederá a efectuar la disgregación territorial tal como hicieron con Yugoeslavia.

Ante ese panorama, los rusos se adelantaron e invadieron a Ucrania, la cual había venido siendo preparada en secreto desde tiempo atrás para que sirviera de punta de lanza para la invasión militar.

En respuesta supuestamente a la invasión, Estados Unidos y sus lacayos europeos han impuesto toda clase de sanciones para destruir la economía rusa y provocar la revuelta social que tanto necesitan para intervenir militarmente. Es muy probable que esas sanciones tengan el efecto contrario como lo han demostrado los casos de Cuba, Irán y Venezuela.

En el campo económico las sanciones han estado orientadas a impedirle a Rusia recibir financiación externa, usar las divisas: euro – dólar, importar bienes de tecnología de frontera y servicios. Así mismo, vender los recursos naturales y prestar servicios al resto del mundo. Aislamiento que ha venido siendo poco efectivo en virtud de la demanda de China, India Brasil por esos bienes y las ventas clandestinas a las mismas empresas de los sancionadores.

El contragolpe de esas medidas se ha hecho sentir con fuerza en Estados Unidos y Europa. Una inflación desbordada, una fuerte caída de la rentabilidad del capital, un desorden de las finanzas pública y lo más grave incremento del hambre y deterioro del nivel de vida de la población de escasos recursos.

El prohibirle a Rusia la venta de las materias primas (energéticos) es una decisión política y no económica y, además, muy poco pensada. Máxime cuando el mercado no alcanza a ser suplido por otros proveedores internacionales.

La escases artificial (energéticos) ha terminado presionando de manera sostenida el alza de los precios, dando así lugar a un incontenible proceso inflacionario, el cual está esquilmando a los sectores más pobres de la población a nivel global. En contra partida, los proveedores monopolistas de energía occidentales se están enriqueciendo desmesuradamente, al parecer proveyéndose por debajo de cuerda con recursos provenientes del sancionado.  

Para librar a sus empresarios de la debacle inflacionaria, Estados Unidos optó por exportar su inflación al resto del mundo por la vía monetaria. Para el efecto, procedió a incrementar de manera sostenida la tasa de interés, lo cual de rebote fortaleció la capacidad adquisitiva del dólar artificialmente y debilitó las monedas del resto del mundo.

Ese desbalance monetario ha sido aprovechado por los especuladores internacionales para acaparar dólares y forzar el alza de su precio y estimular el desencadenamiento de la recesión. Una vez esta se produce, liberan esos dólares comprando activos reales a precios muy bajos. Para adquirir los dólares, los especuladores no necesitan irse a Estados Unidos, los compran en sus respectivos países.    

Esa es la razón por la cual el dólar se ha puesto muy costoso a nivel global, siendo esto más notorio en los países periféricos, los cuales tienen muy escasas posibilidades de defender el poder adquisitivo de sus propias monedas. Es decir, que, en estos países, el precio del dólar no se define a nivel local.

El alza de las tasas de interés en Estados Unidos y Europa se ha justificado diciendo que se han incrementado para contener la inflación, por que si la dejan seguir creciendo llevará las economías de esos países al colapso. Sin embargo, esta ha continuado creciendo hasta llegar a límites insostenibles, demostrando que se han equivocado de cabo a rabo quienes han propuesto esa solución.

Eso no funciona, por cuanto se tiene una escases de productos energéticos no por incapacidad del trabajo para proveerlos, ello se debe a una decisión política equivocada que terminó de manera irregular por sacarlos del mercado y hacer subir artificialmente su precio. Como el remedio no funciona, no le queda otra alternativa a Estados Unidos y Europa que quebrar sus propias economías y con ellas la economía mundial para así detener la inflación de tajo. Para lo cual, si es muy útil el alza de las tasas de interés.      

Se estima que el crecimiento artificial del precio del dólar seguirá por lo que resta de este año y los primeros meses del entrante y que luego de que se precipite la crisis la recuperación será muy lenta, dado que pesan las secuelas de la del 2007 y la del Covid – 19, dado que la economía mundial no ha logrado reponerse de ellas.

Veamos la situación de un país periférico como Colombia. En nuestro caso, somos víctimas de la importación de la inflación estadounidense, lo cual se refleja en una devaluación sin precedente del peso. Además, nos afecta una creciente inflación interna producto de los bienes y servicios importados, de la debacle del Covid – 19, de los fenómenos naturales y del desmantelamiento por años del aparato productivo. Además, de una lacerante deuda externa.

Esa situación compleja requiere enfrentarla a través de una acción concertada entre el sector público y el privado a fin de que no resultemos extremadamente lacerados. Ello demanda que se racionalice el componente importado y se determine que puede ser sustituido internamente de inmediato; que se privilegie la inversión productiva con tasas de interés razonables, que la inversión pública que se realice, en especial la orientada a mitigar los desastres naturales se contrate con las comunidades y que el alza de salarios honre el poder adquisitivo de los trabajadores.

A ese propósito no contribuye la política de alza de tasas de interés que viene implementado el Banco de la República, la cual antes que atender a los intereses nacionales, parece ponerse más de lado de quienes están interesados en quebrar la economía mundial. Tasas de interés altas no contribuyen a frenar la inflación en este país, dado que la misma no es producto de una demanda creciente. Ahora si el argumento, es que contribuyen a evitar la fuga de capitales, eso no tiene sentido, porque los especuladores nacionales y extranjeros la seguirán propiciando así haya altas tasas de interés.

Igualmente, no contribuye a ello la posición que vienen asumiendo los gremios económicos y los grandes capitales, los cuales en su afán de no pagar impuestos le apuestan a que la recesión externa azote severamente a la población más pobre para ponerla de su lado y ayude forzar el no pago de impuestos. Como se ha podido observar, estos no tienen empacho en mentir, difamar y generar pánico económico. 

La coyuntura interna y externa que tiene que enfrentar el nuevo presidente para llevar a cabo las políticas sociales que se propone desarrollar es bastante complicada, máxime si se agrega que le entregaron un gobierno quebrado y una deuda pública escandalosa. Esa situación dificultosa demanda una gran coherencia y una iniciativa formidable por parte del Pacto Histórico para cumplirle a la población y salir fortalecidos.

Algo a lo que adicionalmente se tiene que prestar atención es la comunicación de las acciones que desarrolla el gobierno en beneficio de la población. Se tiene claro que los grandes medios oligárquicos bloquean lo positivo de esa información y más bien la toman para tergiversarla y descontextualizarla, es tal el descaro que lo ponen a afirmar cosas que no ha dicho. Todo ello se hace con el propósito de crear mal ambiente e indisponer la población contra el presidente.     

* Economista.

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