La obsesión de Epstein por la Pizza
Cuota:
En los archivos desclasificados del caso de Jeffrey Epstein, una palabra aparece más de 900 veces: pizza.
En miles de páginas de correos electrónicos y mensajes intercambiados entre Epstein y su círculo más cercano —empresarios, académicos, políticos, financieros— la palabra se repite de forma insistente. Y lo que más llama la atención es el contexto.
Porque no hay facturas de pizza. No hay registros de entregas. No aparecen nombres de pizzerías. No hay reservas en restaurantes italianos. No hay confirmaciones de pedidos. No hay detalles logísticos.
Frases como “¿A qué hora quieres pizza y soda de uva mañana?”, “Tu pizza está deliciosa”, “Vamos otra vez por pizza y soda de uva. Nadie más puede entender”, “La pizza fue increíble”, “Trae la pizza” o “La pizza es mejor que una galleta china”… aparecen una y otra vez en los intercambios durante años, durante décadas. Y aquí surge la pregunta inevitable: ¿Qué clase de conversación es esta? Estamos hablando de una élite global acostumbrada a jets privados, cenas de gala, chefs exclusivos.
Sin embargo, en la correspondencia privada, la pizza domina la escena. No hay referencias a caviar, a trufas blancas, ni a restaurantes de alta cocina. Solo pizza. Más de 900 veces.
Lo llamativo es que la mencione con esa insistencia en intercambios entre multimillonarios.
Cuando una palabra se convierte en una constante obsesiva en la correspondencia de un círculo cerrado de poder, lo mínimo que genera es extrañeza. Porque si fuera simplemente comida, habría rastros normales de consumo. Si fuera un chiste interno, habría contexto. Si fuera logística real, habrían facturas.
Porque cuando una palabra aparece más de 900 veces en los intercambios de un depredador rodeado de poder, deja de ser solo comida.