U2 más político que nunca
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El 18 de febrero de 2026, U2 sorprendió con Days of Ash, un EP de seis canciones lanzado sin promoción ni aviso previo. Bono lo definió como “canciones urgentes” de contenido político que no podían esperar. Entre las noticias más celebradas está el regreso de Larry Mullen Jr. a la batería.
Cada tema funciona como acto de protesta, aunque no todos alcanzan el mismo nivel de profundidad:
- “American Obituary”: Brutal en intención, pero irregular en ejecución. La denuncia sobre la violencia del sistema migratorio en EE. UU. termina incrustada en una estructura rockera algo genérica; el caso de Renee Good queda simplificado, rozando lo caricaturesco
- “The Tears of Things”: Íntima y solemne, aborda Israel y Gaza desde el simbolismo. Musicalmente convence, pero la letra esquiva la complejidad del conflicto y se refugia en imágenes amplias, más estéticas que incisivas.
- “Song of the Future”: Con ecos de Zooropa, logra integrar mejor sonido y mensaje. Es una de las piezas más equilibradas del EP: menos literal, más atmosférica y emocionalmente convincente.
- “Wildpeace”: Al musicalizar a Yehuda Amichai, apuesta por la poesía como vía política. El resultado es reflexivo, aunque algo distante frente a la crudeza de los hechos actuales.
- “One Life at a Time”: Probablemente la más lograda. Música y letra se sostienen con sobriedad y tensión reales, evitando el tono didáctico que pesa en otros momentos del EP.
- “Yours Eternally” (ft. Ed Sheeran y Taras Topolia): Pop luminoso sobre Ucrania. Accesible y humano, pero también el ejemplo más claro de cómo U2 suaviza su mensaje para hacerlo universal.
Days of Ash no pretende ser un álbum definitivo, sino una declaración rápida y valiente frente al clima político global. Algunos críticos lo celebran como el regreso del U2 combativo; otros lo ven como un ejercicio panfletario con escasa innovación musical.
A finales de 2026 llegará un álbum completo —con más de 25 canciones en consideración— junto con la gira por los 50 años de la banda. La incógnita ya no es si U2 seguirá siendo político, sino si logrará transformar esa urgencia en arte verdaderamente memorable.